El movimiento de los rotores encierra el aire en el lado de aspiración entre los rotores y la carcasa, (ilustración 1, rotor izquierdo) y lo empuja hacia el lado de presión sin compresión interna. La cámara de presión se hermetiza sin aceite gracias a la mínima tolerancia que queda entre el rotor y la carcasa. Cuanto mayor sea la precisión con la que se fabrican los pistones y la carcasa, es decir, cuanto mejor sea la estanqueidad, más alto será el rendimiento volumétrico y menor la temperatura final de soplado. Ambos factores contribuyen a su vez a prolongar la duración del soplador. A medida que avanza el giro del rotor en los sopladores de tres lóbulos, su borde se acerca a una cavidad excéntrica de la carcasa. Este llamado canal de preadmisión sirve para la compensación de presión progresiva entre el aire de aspiración atrapado en la cámara y el aire que revoca desde el lado de presión (ilustraciones 2 y 3, rotor izquierdo). Esa es la razón por la que los sopladores trilobulares generan muchas menos pulsaciones que los de dos. En el caso de los sopladores bilobulares, el aire entra de golpe desde el lado de presión a la cámara de presión.
Finalmente el aire sale por la tubería acoplada, empujando contra las resistencias que encuentra en ella (Ilustración 4 ). | 
|